Calcuta, primer encuentro con India

Ya llegamos a la India diría Homero Simpson, imposible no recordarlo viajando con Apu. Así estábamos nosotros, nerviosos y ansiosos sin saber que iba a pasar 

 


 
Un país desconocido y místico

Del aeropuerto a la ciudad

    Pensamos que al salir del aeropuerto nos iban a atacar miles de taxistas pero no fue el caso, tal vez porque eran las 18 hs y ya de noche, o por el festival Puja que no sabíamos de su existencia. Saliendo del Aeropuerto, a la derecha al final está la parada de Bus, podés tomar el 1B con parada final a Esplanade a 10 minutos de Sudeer Street, sólo por 45 rupias. Un pre paid taxi puede costar 300 Rp.
   Salimos 18:45 hs y llegamos 19:20 hs, hubo mucho tráfico por ser Viernes y comenzaba el Durba Puja, uno de los festivales que tienen,  en el que veneran a uno o pares de dioses, dura 4 días. Así  fue como nos recibía la ciudad de Kolkata, con luces en todos los edificios, calles súper iluminadas con colores y figuras, arcos de entrada en las Purja como entrada a las estatuas de sus dioses y miles de puestos de comidas, comerciantes, como si fuera una Navidad. De hecho esta festividad es tan importante para ellos como lo es la Navidad para nosotros.
La primer impresión fue “crazy” diríamos en inglés, las miles de personas por toda la calle sumado al tráfico infernal rodeado de bocinas y el correte que te chocó, una verdadera selva en otras palabras.
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   Llegar al guesthouse que habíamos reservado por internet, fue sencillo luego de caminar 20 minutos desde la terminal de bus Esplanade, entre otros miles de indios en la calle y sus puestos callejeros, cruzando la calle mochilera Sudeer Street, perseguidos por hombres pobres intentando ayudarte a cambio de dinero, sintiendo de a poco los olores callejeros de este país, observando la basura desparramada por todos lados, y esquivando autos, motos, rishaw y demás.
El GUESTHOUSE no sé parecía a lo visto por internet , nos recibía un edificio grande y antiguo pero con ascensorista!!! El sunflower Guesthouse fue de lo más limpio que encontramos aunque por 15 USD esperábamos mucho más.
Sin querer estábamos ubicados en la zona más paquete, chula, Bacan, cheta de Calcuta.
La avenida pegada a nosotros estaba colmada de gente, bares restaurantes para clase bastante alta, eso hizo que entráramos directamente al McDonalds donde sin darnos cuenta sólo había hamburguesas vegetarianas y de pollo. Después de escuchar comentarios de que hay que cuidarse con la comida y el agua no quisimos empezar con el pie izquierdo.
Misión casi imposible, el billete de tren!

     Desayuno en la esquina, panadería re top, nos cruzamos con Carolina, española recién llegada desesperada por algo de info sobre alojamiento y hablar en español. No era su primera vez en India, pero si en Calcuta, luego de 7 años visitando la India y en general por 5 meses cada viaje, la tiene más que clara pero el desconcierto del tren retrasado por 12 horas la dejó sin dormir.

Al rato llegó un contacto de ella y Raúl su amigo de viaje, un indio Rish, que vino a ayudar a conocer la ciudad. Al ratito un inglés o australiano también contacto del indio. Nosotros no sabíamos donde hablar, que escuchar, mareados y dormidos no entendíamos nada, mucha información junta, y no sabíamos cómo había pasado todo eso. Después de anotar varias cosas nos despedimos.

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Una lluvia furiosa pero corta, nos dejó caminar hasta la oficina de reservas de boletos de trenes, a las 13 hs llegamos; una sala donde nadie nos recibió y sólo hablamos con el único turista del lugar. Temprano había que llegar para retirar uno de los 60 números que daban por día ya que cerraba a las 14 hs por ser medio feriado gracias al Puja…No convencidos y enojados de la situación, encontramos un bus hacia la terminal Sealdah que nos recibió con mucha lluvia y gente por doquier. No hubo caso después de preguntar y dar vuelta por los tres pisos, oficina cerrada desde las 14 hs.
Vuelta al hotel, sucios de piernas y pies, mucha agua barro y mugre, esperamos a que pare un poco en unos mercados cercanos, al grito de “Ohh Argentina!!  Maradona, Messi!!! Good football, nice country”
   Caminamos mucho en el día hasta que tomamos el metro. Ese trayecto fue una de las cosas más impactantes en el día y medio que estábamos en India, vimos de todo por las calles. Frustrados y cansados llegamos sin recorrer nada de lo poco turístico, pero ya empezado la aventura india.
The next day, el ticket de tren a Varanasi y nuestra tranquilidad.
    Sin desayunar tomamos el bus hasta la oficina de reservas, y 8:30 estábamos ahí anotando nuestros nombres en una lista para hacer cola hasta la apertura, 10 a.m. Un chico de Bangladesh como todos los de la fila, nos ayudó y explicó un poco el tema, sumado a otro turista japonés éramos 4 intercambiando diálogos y fotos. Enseguida llegaron Alexandra y Ryan una pareja de Melburenses, y así ya éramos 6 con más charlas y fotos.
   Muertos de hambre empezó nuestro show. Salió el esperado mate!!! Miradas de todos hacia nosotros, que estábamos haciendo con eso pensaban…como tanto nos gusta contar y disfrutar de nuestro queridisimo mate, allí estaban todos probándolo!! Y con aceptación de todos en especial Osamu.
      A las 10 estábamos adentro con el n° 41. A las 13 hs teníamos nuestro boleto hacia Varanasi, en menos de 3 minutos.
Además de todo el grupo que éramos, ya dentro esperando sentados en el piso, apareció una pareja, pinta de israelitas, hipones, resultaron ser Pedro y Claudia, cordobeses, si aunque parezca mentira.
    India nos dejó boquiabiertos el primer día, muchos contrastes, olores, colores. Miradas por doquier, ojos de asombro, de intriga; miradas de mujer y de hombres. Miradas por ser distintos, por ser blancos y extranjeros. Pablo es al que todos hablan, a mi Lara algunos me hablan directamente y otros a través de Pablo.

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